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MOQUILLO

 

  El moquillo es una de las enfermedades contagiosas más comunes y letales para los perros.

Afecta al aparato digestivo y al aparato respiratorio de los perros. En casos avanzados, también puede afectar al sistema nervioso.

El moquillo no es contagioso al hombre.

 

TRANSMISION

 

El moquillo se transmite por vía aérea. El contagio ocurre cuando un animal sanoentra en contacto con partículas virales que están en el aire en forma de aerosol. Por supuesto, un animal enfermo tiene que estar presente, o haber estado, en la zona de contagio, pero ojo!!!! las personas también pueden traer el hogar el virus en ropas, zapatos o neumáticos del coche por lo que los animales domésticos de interior no están libres de la amenaza de la enfermedad, otra realidad a tener en cuenta que es un virus aerotransportado y puede infectar animales domésticos a través de ventanas y de puertas abiertas.

 

Cualquier perro corre riesgo de contraer moquillo. Sin embargo, los perros que corren mayor riesgo son los perros que no han sido vacunados contra la enfermedad y los cachorros de menos de cuatro meses y en la vejez, donde produce un cuadro que se conocía como "encefalitis de los perros viejos".

 

Los cachorros que todavía están lactando pueden estar protegidos por la inmunidad que les ofrece la leche materna (si es que la madre está vacunada), pero esto no significa que se deban ignorar las precauciones.

 

A pesar de haber una vacuna contra el virus, la enfermedad sigue siendo muy común en muchas regiones del mundo.

 

El periodo de incubación es de 14 a 18 días, aunque puede haber fiebre de tres a seis días tras la infección. El curso de la enfermedad puede ser de sólo 10 días, pudiendo extenderse a varias semanas, y hasta meses, con períodos intermitentes de mejora seguidos de una recaída.

 

SINTOMAS

 

El primer síntoma del moquillo es una secreción acuosa o con pus en los ojos. En etapas posteriores, se evidencia fiebre, secreción nasal, tos, letargo, falta de apetito, vómitos y diarrea, en algunas ocasiones ocasiona úlceras corneales, erupciones cutáneas, hipoplasia del esmalte dental. En algunos casos avanzados, se produce un engrosamiento de la planta de las almohadillas de las patas.

 

En estados avanzados de la enfermedad puede verse comprometido el sistema nervioso del perro. En estos casos, pueden producirse convulsiones, espasmos o parálisis (parcial o completa), ataxia (dificultad para caminar), trismos masticatorios, etc.

 

La mayoría de los perros que contraen moquillo mueren y más aquellos en los que el sistema nervioso está comprometido.

 

Puede ser difícil detectar el moquillo en sus primeras etapas, ya que los síntomas no siempre son muy evidentes. Podría ser que el perro parezca un poco cansado, y uno piense que es porque realizó alguna actividad física o porque hace mucho calor. En caso de duda, debes llevar a tu perro al veterinario inmediatamente. Un animal en particular puede presentar algunos pocos o la mayoría de los síntomas descriptos, dependiendo de la gravedad de la infección.

 

 

DIAGNOSTICO

 

 

Se llega al diagnóstico no solo con la clínica, sino también con la observación de la evolución y la escasa respuesta a los tratamientos, también como métodos complementarios el veterinario podrá solicitar un hemograma, citología de secreciones oculares y/o las determinaciones virales para confirmar el diagnóstico presuntivo.

 

Además se tiene que descartar infinidad de enfermedades parecidas con los signos anteriores, por eso es importante que el Médico recomiende lo mejor para el paciente.

 

 

TRATAMIENTO

 

Por otro lado, no existe un tratamiento que permita eliminar al virus cuando la enfermedad se ha presentado. El único tratamiento que se puede dar actualmente a perros infectados de moquillo consiste en mitigar los síntomas, evitar la deshidratación y prevenir infecciones secundarias.

 

En general se tratan los síntomas:

 

* Antibióticos de amplio espectro (evitan complicaciones bacterianas)

* Limpieza de secreciones nasales y oculares (gotas oftalmologicas)

* Sedantes y anticonvulsivantes (de presentar signos neurologicos)

* Complejos vitamínicos y elevadores inespecíficos de las defensas ( fortalecer el sistema inmune)

 

Aunque la gran mayoría de los individuos afectados suelen superar la enfermedad con un tratamiento oportuno y adecuado, es importante la detección temprana de la misma. El pronóstico no siempre es malo, siendo particularmente comprometido cuando aparecen la mayoría de los síntomas y signos descritos, especialmente los de tipo neurológico, y ningún tratamiento preestablecido es efectivo en todos los casos. Algunas veces, el enfermo sucumbirá a pesar de todos los esfuerzos.

 

La eutanasia es un recurso que se debe considerar una vez agotadas todas las alternativas medicamentosas posibles y cuando el animal se encuentre en un estado de sufrimiento contínuo.

 

La única forma comprobada de prevenir el moquillo consiste en vacunar al cachorro contra la enfermedad. Esta vacuna, sin embargo, no es 100% efectiva. Cachorros vacunados pueden enfermar ocasionalmente. Esto puede ocurrir cuando la inmunidad que ofrece la leche materna evita que la vacuna haga efecto y deja a los cachorros sin protección.

 

Por eso, es muy importante que sea el veterinario quien decida cuándo se debe aplicar la vacuna y qué tipo de vacuna se debe utilizar.

Mientras tu perro no esté vacunado, debes tener mucho cuidado de que no se exponga a ambientes nocivos. Esto puede resultar difícil, puesto que el virus del moquillo se transmite por el aire.

 

Todos los animales susceptibles deberían recibir dos o más dosis de una vacuna contra el moquillo, o combinada, durante su etapa de desarrollo, entre la 6a. ó 7a. semana de edad hasta los tres o cuatro meses, y luego ser revacunados anualmente durante toda su vida. Existen en el mercado diversos tipos de ellas para perros y hurones domésticos, que en algunas jurisdicciones son obligatorias para las mascotas.

 

Los animales afectados, de ser posible, deben ser puestos en cuarentena, aislados de otros individuos de su especie por el tiempo que esparza el virus.

 

El virus se destruye en el entorno mediante limpieza rutinaria con desinfectantes, detergentes o secado. Aunque no sobrevive en el ambiente más de unas pocas horas a temperatura media (20-25 °C), sí puede hacerlo durante varias semanas a temperaturas ligeramente superiores a la de congelación.

 

 

   

 

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